LA ARMH inicia los trabajos de exhumación de una fosa común en Brañuelas Imprimir
Viernes 03 de Agosto de 2007 17:00

José Gallego RedondoJosé Gallego RedondoLa Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha iniciado los trabajos de búsqueda y posterior exhumación de una fosa común en el paraje de La Retuerta, cerca del km. 352 de la antigua N-VI en el término municipal de Villagatón. La exhumación coincidirá con el 71º aniversario del suceso, uno de los primeros casos de asesinatos extrajudiciales que se sucedieron inmediatamente después del golpe de estado militar del 18 de julio.

El día 4 de agosto de 1936, José Monje Hernández, Ramón Fernández Pérez, Ramiro Llaguno Gutiérrez, Florencio González Cañueto, José Gallego Redondo, Eliseo Gómez Cobo y Jerónimo Álvarez Pacios, todos ellos bercianos, fueron detenidos en Ponferrada para ser supuestamente trasladados a la capital de la provincia. Los trabajos de exhumación serán dirigidos por el arqueólogo Javier Ortiz.

Jerónimo Alvarez PaciosJerónimo Alvarez PaciosJosé Monje HernándezJosé Monje HernándezPoco antes de llegar al alto del Manzanal, el vehículo que los trasladaba se detuvo a la altura de la Peña de los Clavos, cerca de La Retuerta y próximo al antiguo cruce de Brañuelas, donde los detenidos fueron obligados a bajar y más tarde asesinados por el grupo de pistoleros de Falange y miembros de la guardia civil que les habían custodiado durante el viaje.

Horas después, el juez municipal realizó el reconocimiento de los cuerpos. Los testimonios orales indican que uno de ellos fue recogido por su familia, que habría logrado enterarse del suceso y trasladarse al lugar. El resto fueron inscritos tres días después en el registro civil de Villagatón como “cadáveres sin identificar”, figurando en las inscripciones tan sólo algunos de sus rasgos físicos. Sus restos fueron enterrados en una fosa excavada por varios vecinos del cercano pueblo de Manzanal del Puerto, obligados por una orden del comandante militar de la plaza de Astorga.

José Monje Hernández, Ramón Fernández Pérez, Ramiro Llaguno Gutiérrez, Florencio González Cañueto y José Gallego Redondo (este último era un popular jugador de la Ponferradina) eran vecinos de Ponferrada. Todos ellos estaban acusados de simpatizar con los partidos de izquierda. Aquel traslado a León, que no se llegó a consumar, tenía como pretexto el comparecer en el juicio que se estaba celebrando durante aquellos días en la capital y que acabaría con el fusilamiento del alcalde de la ciudad (Juan García Arias), de sus antecesores en el cargo (Carlos Garzón Merayo y Francisco Sánchez Rodríguez) y de varios miembros de la corporación municipal y de la clase política ponferradina.

Eliseo Gómez Cobo era vecino de Lago de Carucedo y tenía el coche de línea entre Carucedo y Ponferrada. Fue acusado de transportar a los obreros que intentaron frenar la entrada de los militares en la zona en los primeros días de la sublevación.

Jerónimo Álvarez Pacios era vecino de Borrenes y trabajaba en el juzgado de aquella localidad. Un día antes de su muerte se produjo en su pueblo el asesinato del joven Luis Cobo Voces (hijo del maestro de Orellán Victorino Cobo, también asesinado meses después). Horas después, Jerónimo Álvarez se dirigió a los juzgados de Ponferrada para denunciar el hecho y más tarde al cuartel de la guardia civil, donde fue detenido.

 

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