Solicitan que se dedique una calle en Villafranca a los "13 de Priaranza" Imprimir
Martes 20 de Julio de 2010 07:24
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), que prepara diversos actos para conmemorar la apertura de una fosa común en Priaranza del Bierzo, ha solicitado al alcalde de Villafranca del Bierzo la concesión de una calle para “los trece de Priaranza”. Se trata de trece civiles, varios de ellos vecinos de la villa, que fueron detenidos en el ayuntamiento villafranquino en octubre de 1936. La noche de aquel 16 de octubre fueron sacados de las dependencias municipales, obligados a subir a un camión y trasladados hasta la localidad de Priaranza, donde fueron asesinados por un grupo de pistoleros falangistas y sus cuerpos abandonadosen una cuneta.

En octubre del año 2000 un grupo de arqueólogos y forenses llevaron a cabo la exhumación de la fosa en la que se hallaron trece cuerpos, todos ellos con dos disparos en el cráneo, hechos con arma corta. La exhumación de esa fosa fue el origen de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica que desde entonces ha ayudado a cientos de familias a recuperar los restos de sus seres queridos desaparecidos para que puedan darles una sepultura digna.

La ARMH prepara para el próximo mes de octubre diversos actos para conmemorar los diez años cumplidos desde aquel hecho y analizar lo ocurrido en la sociedad española en los últimos años en los que se ha abierto un debate necesario acerca de las consecuencias del pasado.

La solicitud de la calle para los trece de Priaranza fue entregada por registro el pasado 12 de julio. El texto de la solicitud se dice: “Que por tratarse de trece hombres asesinados cruelmente y por el dolor que sufrieron sus familias durante la dictadura, su recuerdo sea honrado con la asignación de una calle que se llame “Los trece de Priaranza” y que en un pleno se honre a todos los asesinados por la represión franquista en Villafranca del Bierzo”.

Alcalde fusilado

En el actual término municipal villafranquino fueron asesinados por los sublevados cerca de un centenar de hombres y mujeres, lo que da medida del terror que vivieron quienes no apoyaron el golpe de Estado franquista. Algunos represaliados republicanos incluso terminaron muriendo en las campos de concentración nazis, como Antonio Abella Barredo, vecino de Paradaseca, muerto en el campo de concentración de Mauthausen, el 3 de abril de 1941.

También fue fusilado el alcalde que había sido elegido por sus vecinos en 1936, Antonio Gabelas Álvarez, fusilado junto a otros nueve hombres el 21 de septiembre de 1936. Y todo en una zona donde nunca hubo una guerra, ni dos trincheras enfrentadas, sólo represión.

 

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